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A los pies de Sierra Nevada, entre los ríos Darro y Genil, se extiende una de las ciudades más interesantes de la Andalucía Oriental. El impresionante legado andalusí se suma a joyas arquitectónicas del Renacimiento y a las más modernas instalaciones propias del siglo XXI.
El hecho de ser la última ciudad reconquistada por los Reyes Católicos en 1492 dota a Granada de un inconfundible aroma árabe. Su gastronomía, artesanía y urbanismo se ven determinados por su glorioso pasado histórico. Fuentes, miradores y Cármenes, las viviendas rodeadas de jardines características de esta ciudad, contribuyen a crear rincones inolvidables.
No en vano, uno de sus viejos barrios, el Albaicín, es Patrimonio de la Humanidad junto con La Alhambra y el Generalife. Importante centro cultural durante largos siglos, tanto durante el gobierno musulmán como el cristiano; actualmente goza de una envidiable agenda cultural y de ocio. Ciclos y festivales de cine, música o teatro se complementan con exposiciones permanentes e itinerantes que abarcan todos los ámbitos del saber. Antiguos palacios renacentistas acogen seminarios, conferencias y coloquios, mientras que las más innovadoras infraestructuras están preparadas para los grandes eventos.


Historia de Granada
La Alhambra, denominada así por sus muros de color rojizo («qa'lat al-Hamra'», Castillo Rojo), está situada en lo alto de la colina de al-Sabika, en la margen izquierda del río Darro, al este de la ciudad, frente a los barrios del Albaicín y de la Alcazaba.
Se tiene constancia por primera vez de ella en el siglo IX, cuando en 889 Sawwar ben Hamdun tuvo que refugiarse en la Alcazaba y repararla debido a las luchas civiles que azotaban por entonces al Califato cordobés, al que pertenecía Granada. Posteriormente, este recinto empezó a ensancharse y a poblarse, aunque no hasta lo que sería con posterioridad, ya que los primeros monarcas ziríes fijaron su residencia en lo que posteriormente sería el Albaicín.
A pesar de la incorporación del castillo de la Alhambra al recinto amurallado de la ciudad en el siglo XI, lo que la convirtió en una fortaleza militar desde la que se dominaba toda la ciudad, no sería hasta el siglo XIII con la llegada del primer monarca nazarí, Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I, 1238-1273) cuando se fijaría la residencia real en La Alhambra. Este hecho marcó el inicio de su época de mayor esplendor.
Primero se reforzó la parte antigua de la Alcazaba, y se construyó la Torre de la Vela y del Homenaje, se subío agua del río Darro, se edificaron almacenes, depósitos y comenzó la construcción del palacio y del recinto amurallado que continuaron Mohamed II (1273-1302) y Mohamed III (1302-1309), al que también se le atribuyen un baño público y la Mezquita sobre la que se construyó la actual iglesia de Santa María.
A Yúsuf I (1333-1353) y Mohamed V (1353-1391) les debemos la inmensa mayoría de las construcciones de la Alhambra que han llegado a nuestra época. Desde la reforma de la Alcazaba y los palacios, pasando por la ampliación del recinto amurallado, la Puerta de la Justicia, la ampliación y decoración de las torres, construcción de los Baños y el Cuarto de Comares, la Sala de la Barca, hasta el Patio de los Leones y sus dependencias anexas. De los reyes nazaríes posteriores no se conserva prácticamente nada.
De la época de los Reyes Católicos hasta nuestros días podemos destacar la demolición de parte del conjunto arquitectónico por parte de Carlos V para construir el palacio que lleva su nombre, la construcción de las habitaciones del emperador y el Peinador de la Reina y el abandono de la conservación de la Alhambra a partir del siglo XVIII. Durante la dominación francesa fue volada parte de la fortaleza y hasta el siglo XIX no comenzó su reparación, restauración y conservación que se mantiene hasta la actualidad.

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Cultura de Granada
El último reino en ser reconquistado por los Reyes Católicos posee un increíble patrimonio histórico-artístico. Elementos árabes y cristianos se dan la mano en las calles de Granada. Los conjuntos palaciegos de La Alhambra y el Generalife, junto al barrio del Albaicín han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Gran Vía de Colón y la Avenida de los Reyes Católicos conducirán al visitante a los barrios más importantes y monumentos erigidos en el Renacimiento.
La colina rojiza de La Alhambra alberga la antigua Alcazaba y los Palacios Reales Nazaríes. Esta joya del arte arábigo-granadino, levantada entre los siglos XIII y XV, agrupa numerosas dependencias enlazadas a través de patios, jardines y fuentes. Su delicada factura constructiva es patente en lugares como los patios de los Arrayanes y de los Leones, en el Salón de los Embajadores o en la Sala de las Dos Hermanas. En esta colina también se encuentran el Generalife, la residencia de verano de los monarcas nazaríes, y el Palacio de Carlos V. Se trata de una construcción renacentista en la que se pueden visitar el Museo Provincial de Bellas Artes y el Museo de la Alhambra. El primero conserva una importante colección de artistas del siglo XVI, entre los que destacan Alonso Cano y Machuca. Por su parte, el segundo es una excelente manera de conocer el arte hispanomusulmán de Granada.
En otra de las elevaciones de la ciudad se enclava el barrio, de profundo sabor árabe, del Albaicín. Calles estrechas y empinadas dan cobijo a cármenes (casas con jardín), antiguas mezquitas sobre las que se han construido iglesias (San Salvador, San Bartolomé o San José) y plazuelas como las de San Nicolás y San Cristóbal. Estos dos puntos gozan de hermosas vistas sobre La Alhambra y las cumbres de Sierra Nevada.
Entre las murallas, la Puerta de Elvira y la Carrera del Darro, el Albaicín esconde muchas otras sorpresas. Los baños árabes (El Bañuelo), la decoración mudéjar del Convento de Santa Isabel la Real, la planta renacentista del palacio de los Córdova y del convento de Santa Catalina de Siena o la impresionante fachada de la Real Chancillería son sólo algunas de ellas.

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Gastronomia de Granada
La visita a Granada nunca será completa si no se llega a practicar en sus bares y tascas el “tapeo granadino”, en el que variadas y suculentas tapas son regaladas con la consumición, que suele ser una caña de cerveza o un chato de vino. En esta particular muestra de cultura gastronómica es normalmente el propio tabernero quien escoge la tapa, y el cliente acepta la elección con sumo respeto. Y es que ir de tapeo con los amigos es una de las costumbres más arraigadas en la capital granadina.
La propuesta no puede ser más atractiva para los sentidos: callejear por el casco antiguo de la ciudad y contemplar ese escenario de historia viva e irrepetible mientras se van realizando tentempiés en pintorescos locales. Desde porciones de queso, embutidos o jamón serrano hasta platos calientes típicos de la cocina tradicional granadina: migas con tropezones, callos, habas con jamón, papas a lo pobre o a la furiana, etc.
La gastronomía granadina con mayúsculas es tan variada y apetitosa como las tapas. Es una cocina con gran herencia árabe, generosa en especias, rica en sopas y potajes y especialmente golosa. Los productos de la fértil vega que circunda la ciudad de Granada son la base de muchos de los platos típicos locales, como las tiernas habas fritas con jamón, las pencas de acelga rellenas, los cardos, el remojón, la pipirrana y el indispensable gazpacho. Todo ello acompañado con el excelente pan de Alfacar. Especialidad de renombre en la capital es la Tortilla del Sacromonte, un plato no apto para paladares remilgados que se elabora, entre otros ingredientes, con sesos, criadillas y huevos.

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Ocio en Granada
Granada cuenta con una numerosa comunidad universitaria y estudiantil que dota a la ciudad de abundantes propuestas de ocio para el público joven. La programación de cines, teatros, auditorios y salas de exposiciones se completa con numerosos festivales que han elegido la capital granadina como lugar de celebración.
El Festival Internacional de Música y Danza lleva a los rincones más bellos de la ciudad actuaciones de música clásica, flamenco, ballet y danza. El Patio de los Arrayanes, el Palacio de Carlos V o los Jardines del Generalife, entre otros edificios históricos y salas de conciertos, acogen durante estos días a grandes artistas de reconocido prestigio. Los amantes del jazz podrán acudir al Festival Internacional de Jazz que llena de acordes las plateas de los teatros Isabel la Católica y Alhambra, mientras que las llamadas “Trasnoches” se suceden en los locales de música en vivo.
Por su parte, el Festival Internacional de Jóvenes Realizadores exhibe en las salas granadinas los cortometrajes de los directores más jóvenes del momento. La animación continúa de mano de los Encuentros Flamencos, el Festival Internacional de Títeres y Teatro con Objetos o el Festival Internacional de Magia. Tampoco hay que olvidar el Festival Internacional de Teatro, que trae a Granada las mejores puestas en escena del momento, o el Festival Internacional de Tango.
Granada celebra otras muchas fiestas que llenan las calles de bullicio y citas culturales. Una buena ocasión para disfrutar del ambiente festivo es la Semana Santa, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional. La Fiesta de la Conquista de Granada o la Fiesta de Las Cruces, cuando casas y patios se engalanan con flores, se suman a la Feria del Corpus (con importantes carteles taurinos) o la festividad de la Virgen de las Angustias. Durante estos días se instalan verbenas y tiene lugar un extenso programa de actividades.

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